Richard Kaufmann, como el Rab Director de Programas Internacionales para el público de habla hispana en la Yeshiva Aish HaTorah de Jerusalem, es uno de los responsables de los viajes de Morasha, en los cuales miles de jóvenes participantes han visitado, en los últimos años, Eretz Israel. En su reciente visita a la Argentina, nos contó poco más de cerca sus múltiples actividades en el campo de la Teshubá.
- Como siempre, tu visita genera aquí, como en otros lugares de Latinoamérica, muchas expectativas entre los jóvenes. Pero antes nos interesa saber más de tus inicios y tu familia.
- Nací en Montevideo en 1972, hijo de padres uruguayos, nieto de inmigrantes llegados de Alemania y de Polonia en la decada del 20′ y del 30′. Mis padres eran lo que comunmente se llama judíos tradicionalistas, si bien eligieron enviarme a un colegio religioso donde estudié desde los tres a los 18 años. Actualmente estoy B”H casado con Renana (israelí descendiente de cuatro abuelos irakíes), soy padre –por ahora- de cinco hijos: tres que nacieron en Israel, una que nació en Uruguay y otra en Guatemala”.
-¿Qué desafíos debiste de afrontar en tu vida?
- En mi infancia tuve que enfrentar el fallecimiento de mi padre (z”l) cuando tenía siete años. Si bien obviamente que eso no fue algo fácil, mi madre –que Hashem le conceda una larga vida- nos crió a mi hermano mellizo y a mí con mucha entrega y sensibilidad, desarrollándose en nosotros una perspectiva diferente de las cosas, que considero que hoy en día me sirve para poder ayudar B”H mejor a los demás.
En lo referente a mi Teshubá mis amigos, al principio, hacían chistes y se burlaban, pero como yo era plenamente consciente que todo judío que “ataca” es porque su alma desea conectarse más con su Judaísmo, en lugar de enojarme y discutir con ellos, me tomaba sus palabras con humor y sentido común. Y, ¿sabés qué? Eso hizo que vean que yo seguía siendo una persona normal, pasando de la burla al interés disfrazado, de allí al interés revelado y, de allí – muchos de ellos -, también a la Teshuvá.
-¿Cómo y cuándo se produce tu llegada a Aish Hatorá?
- A los pocos meses de casado, salí de Shlijut a Uruguay como Director del Centro de Estudios Judaicos de Montevideo y Profesor de los tres colegios secundarios judíos que allí existían. Al retornar a Israel, en 1999, trabaje durante algunos meses en el Progama Halel junto al Rabino Haim David Zukerwar ztz”l, luego de lo cual se pusieron en contacto conmigo el Rabino Nisan Medrez y el Rabino Isaac Sakkal de Aish HaTorah, quienes me invitaron a formar parte del staff fijo del departamento de habla hispana. A partir de allí comencé a trabajar en la organización de los grupos que venían a Israel a los programas Fellowships y Return&Learn, guiándolos en sus paseos y dándoles también algunas clases.
- ¿Cómo ganas la confianza de los jóvenes? ¿Qué experiencias nos podés contar al respecto?
- Como dicen nuestros sabios, “las palabras que salen del corazón llegan al corazón”. Yo hago las cosas inducido por el profundo amor que siento por el pueblo de Israel y por el Judaísmo; trato de ser una persona auténtica que da palos cuando tiene que dar palos y caramelos cuando tiene que dar “caramelos”. Como las personas sienten que lo hago por amor a ellas, para darles la oportunidad de que conozcan sus propias raíces, están dispuestas a abrirse y predisponerse positivamente a escuchar.
Cierta vez se me acercó una chica y me dijo: “¿Sabés qué? Comencé a hacer Teshubá por algo que vos me dijiste”. Cuando le pregunté qué fue, ella me respondió: “Después de una clase me dijiste que era una persona espiritual. Luego volví a casa y me dije a mí misma “¡Richard tiene razón!” A partir de allí comencé a ir a clases y a estudiar”. Me recordé de cómo se veía exteriormente esta joven cuando le comenté eso: tenía un mechón verde en el pelo, varios aritos en diferentes partes del cuerpo. Sin embargo, a pesar de todo ese aparataje externo, me di cuenta de que eso no era más que el síntoma de su espiritualidad y búsqueda de identidad (faltando sólo que venga yo y encienda el “interruptor”). Hoy en día B”H está casada, es mamá y vive en Eretz Israel.
- ¿Pensaste en volver a trabajar a Uruguay en forma definitiva?
- Me siento un privilegiado por poder vivir en Yerushalaim y en Eretz Israel, y es mi intención que B”H así siga siendo. Por otra parte, como dice el refrán “nunca digas nunca”. Quizás cuando nuestros hijos crezcan, podremos salir nuevamente por algunos años. Igualmente el viajar bastante me permite sentirme plenamente conectado con lo que sucede en las comunidades judías del exterior, teniendo el mérito de poder brindar mi humilde aporte también.
- ¿Qué hay en Aish, donde elegís quedarte?
- Aish HaTorah comenzó hace más de treinta años en un pequeño cuarto en la ciudad vieja de Jerusalem por iniciativa del Rabino Noaj Weinberg ztz”l. Hoy tenemos el Centro Mundial de Aish HaTorah frente al Kotel, cuyo edificio nuevo prontamente B”H se va a estrenar. Aparte existen más de treinta “sucursales” distribuidas en el mundo judío: desde Chile hasta México y desde Nueva York hasta Johanesburgo.
Además de la Yeshiva, que está frente al Kotel, organizamos programas de corta duración llamados “Fellowships” (de los cuales participan los alumnos de Morasha), Seminarios “Discovery” (que demuestran cabalmente el origen divino de la Torá), clases semanales, programas de seguimiento en el exterior (como el “Programa Maor” que se encarga de organizar visitas a diferentes países y comunidades para apoyar el trabajo de los Rabinos y educadores locales). Existen también los sitios de Judaísmo en Internet que se encuentran en varios idiomas (en inglés y en español), así como programas especiales para familias, empresarios, bar mitzvót.
- Desde tu constante trabajo, ¿cómo ves la tendencia de la juventud en Argentina?
- Por un lado hay mucha gente que está buscando espiritualidad y que se está acercando. Muchos otros, lamentablemente, desligaron sus vidas casí por completo de todo contacto con el Judaísmo y con Am Israel. Cuando retorno de los viajes siempre vengo con una doble sensación: de alegría por ver a toda la gente que sí se está acercando y de impotencia por saber de todos aquellos que ni siquiera han tenido la oportunidad .
Creo que hay que tratar de dar clases y generar marcos de estudio en todo lugar donde hayan judíos que estén dispuestos a escuchar. Es especialmente necesario que se mancomunen esfuerzos para apoyar la difusión del Judaísmo en las comunidades judías del interior, cuyo futuro debe de ser visto como nuestra total y absoluta responsabilidad.
Si alguien puede contribuir a salvar espiritualmente la vida de un yehudí y por indiferencia o comodidad se abstiene de hacerlo, a mi humilde entender, cuando a los ciento veinte años llegue finalmente al Cielo, seguramente que se lo van a preguntar .
- ¿Qué consejos les darías a los jóvenes que están por hacer algún cambio en su vida?
- Primero que no tengan miedo, que se animen a crecer y a elegir su propio camino en su Judaísmo (tal como sus padres seguramente eligieron el suyo en su momento). Por otra parte, recomendarles que pregunten y se aconsejen con personas experimentadas y sensibles, que los ayuden a realizar este cambio con amor, inteligencia y sentido común, disminuyendo en la mayor medida posible la tensión que todo cambio generalmente implica.
- ¿Qé proyectos y sueños tenés a futuro?
- Quisiera levantar un programa en el cual haya “Rabinos Viajantes” que veinte días al mes recorran las comunidades judías más “alejadas”, brindando a sus integrantes la posibilidad de conocer -en marcos atractivos y agradables- la belleza del Judaísmo y la sabiduría de las enseñanzas de la Torá. En segundo lugar, me encantaria levantar un poblado de latinos en Eretz Israel, cuyas familias vivan su Judaísmo comunitariamente con alegría y grandeza, mostrando un modelo inspirador para todo el resto de Am Israel (lugar que a su vez serviría como “centro de absorción” para los nuevos inmigrantes que con la ayuda de Hashem llegan y –más masivamente en un futuro- B”H llegarán). A nivel personal, obviamente que quisieramos ver junto a mi esposa a toda nuestra descendencia formando hogares fieles y felices en el pueblo de Israel, siendo protagonistas junto a todo Am Israel de la llegada del Mashiaj y de la Gueulá Shlemá.















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