
Dos padres que supieron revertir el dolor, un dolor irreparable. Fue un día como cualquier otro que su hijo fue asesinado por terroristas palestinos cuando fue de excursión a las montañas. “Todo el amor que la gente nos demostró nos dio la fuerza para sentir que podíamos tomar este horror y crueldad y transformarlo en alguna forma de bien en el mundo”, recuerda y cuenta Sherry Mandell.
Así, a partir de la muerte de Kobi, eligieron crear algo bueno: organizar un campamento para ayudar a familias que habían perdido a sus seres queridos a manos de terroristas en Israel. Cuando llegás a lo más bajo que se puede llegar, entonces también podés alcanzar mayores niveles de alegría y traés a la persona que perdiste creando cosas buenas gracias a ella, explican. Te recomendamos ver el video y detenerte en cada una de sus palabras, en cómo pudieron evitar el resentimiento, y en su lugar ayudarse ayudando a otros.





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