Trampas de la arrogancia

25 05 2009

logros

¿Te considerás una persona arrogante? ¿Te molesta que otros lo sean? En este artículo de Aish Latino el Rab Noaj Weinberg explica que para lograr el crecimiento espiritual es necesario distiguir entre orgullo (“Soy mejor que los demás”) y placer (“No soy mejor, sólo soy afortunado”).

Facultades Naturales, dones Naturales

Las personas a menudo presumen de su fuerza física, salud y belleza, pero eso es absurdo. Aunque realmente podemos mejorar estas cualidades con el ejercicio y una buena dieta, en esencia son regalos innatos. Es casi racista sostener que una persona es inherentemente mejor que otra porque posee una nariz perfecta y pómulos bien formados. (…) La próxima vez que sientas orgullo por una habilidad natural, pregúntate: “¿Me esforcé en algo para conseguirla?”.

El orgullo por lograr algo

La manera de precaverte contra esa clase de orgullo consiste en sentirte agradecido por las ideas que tuviste y hacia las personas que te ayudaron a alcanzar tu meta. Nunca llegaríamos a nada sin nuestros padres y maestros, como así tampoco sin las personas que señalaron el camino antes que nosotros. Es bueno disfrutar de nuestros logros, pero no al extremo de pensar que ello nos hace superiores a los demás.

La próxima vez que empieces a sentirte orgulloso, pregúntate: “¿Acaso controlé todas las circunstancias que me colocaron en el lugar indicado y en el momento preciso para gozar de esta maravillosa oportunidad?”.

Mantente alerta a los presumidos

Son prepotentes y tienen muy poca paciencia con quienes no tienen idénticos logros a su haber. (…) Los 48 caminos dicen: “El orgullo lleva al desprecio; la gratitud lleva a la compasión”. El orgullo significa menospreciar a los demás. Debes cuidarte mucho de no destruir a los demás en el trayecto hacia tu meta.

El orgulloso santurrón

¿Escuchaste a alguien decir alguna vez “nunca le hice mal a nadie”? ¡Menuda proeza sería si fuese verdad! Sin embargo, es muy poco probable que nunca haya insultado a algún familiar o amigo. Además siempre hay niveles superiores de “bondad”, como por ejemplo luchar por la justicia social. No debes presumir ni ser arrogante por las cosas buenas que hayas logrado, porque no existen límites con respecto a lo que podemos lograr. ¿Acaso las personas religiosas piensan que son mejores que los demás? En efecto, estar convencido de que posees la palabra revelada de Dios puede llevarte a la complacencia y a la arrogancia.

La arrogancia en la sociedad

La influencia de la sociedad es tan poderosa que a menudo adoptamos valores sin siquiera percatarnos de ello, valores que luego pasan a ser menos una “conciencia intelectual” y más un “instinto emotivo”. (…) Identifica los orígenes de tus valores. Defínelos. Determina objetivamente si esos valores son buenos. Procura que sean tus propios valores.

Un obstáculo para la sabiduría

Si eres arrogante, ¡te resultará imposible aprender de los demás! Tal como enseñan los Sabios: “¿Quién es sabio? Aquél que aprende de todas las personas” (Pirkei Avot 4:1). (…) Las personas cometen el error de pensar que tienen que pregonar su éxito para sentirse bien al respecto. De hecho, el no atribuirse méritos a menudo nos hace sentirnos mejor porque, de esta forma, hacemos el bien sencillamente porque es lo correcto, no por la fama que nos puede ofrecer.

¿Por Qué el “Evitar La Arrogancia” Constituye un Ingrediente de la Sabiduría?

  • Si te afanas en congratularte por lo que ya has logrado, no te esforzarás en lograr más.
  • Si estás constantemente defendiendo tus opiniones, nunca estarás dispuesto a escuchar a los demás.
  • Si presumes de tus ideas, te estarás limitando.
  • Si eres agradecido, crecerás como persona.
  • Si te da placer hacer lo correcto, entonces busca más placer.