Perder la conexión

27 07 2009

9 de av

Tishá B´Av -el noveno día del mes de Av- es más que la destrucción de los dos Templos Sagrados. “Es más una muerte que una destrucción, porque en ese día el mundo cambió irrevocablemente. El mundo sin el Sagrado Templo no es el mismo mundo menos una estructura magnífica. El mundo sin el Sagrado Templo es un mundo totalmente diferente. El Sagrado Templo era la vorágine mística entre los altos mundos espirituales y este denso mundo físico. El servicio del Templo era un elaborado procedimiento místico que mantenía la conexión entre los mundos y su correcto funcionamiento. La Presencia Divina se manifestaba en el Templo y a través del Templo. Cuando se destruyó el Templo, la Presencia Divina palpable se fue de nuestro mundo. Fue una pérdida tan real y tan abrasadora como la muerte”, explican en Aish Latino.

Pero “hay un aspecto esencial en el que difiere Tishá B’Av de la muerte: la catástrofe es reversible. Tal como declaró el Rabino Abraham Isaac Kook: “El Templo fue destruido por odio gratuito (entre los judíos); y puede ser reconstruido sólo a través de amor gratuito”.  Amor gratuito significa amar a cada judío, sin importar cuanto él/ella difiera en creencias políticas o religiosas”.

¿Vos cómo establecés tu conexión con Di-s? ¿Vas al Templo? ¿Creés en la división entre el alma y el cuerpo? ¿Y en la posibilidad del amor gratuito?  

El texto citado fue extraido de Cómo traer la presencia palpable de Dios de regreso a nuestro mundo.





Dilema de la kipá

27 07 2009

kipa

“Quiero hacer una confesión: uso kipá. Y no sólo en la sinagoga. Todo el tiempo. Incluso en los eventos sociales. Y aún no me he acostumbrado. De hecho durante los primeros 36 años de mi vida sólo usaba una en la sinagoga e, incluso, eso era una rareza.

El fenómeno de la transición de sin kipá a todos los días kipá es grabado indeleblemente por las reacciones que obtienes de amigos, familiares y compañeros de trabajo. Van desde ¿por qué estas usando eso? ¿De nuevo hay una de esas fiestas judías?” a “¡eres un fanático!” o “¡lo usa para esconder su pelada!” (¡Ojala hubiera pensado en eso cuando mi pelo empezó a caerse por primera vez hace 15 años!).

Un histórico y profundo dilema de quienes comienzan a usar kipá llega cuando enfrentas tu primer entrevista para un nuevo empleo, usando el “tradicional gorro hebraico”, como estimó un compañero de trabajo. Esto implica reunirse con alguien fuera de tu actual compañía y, por lo tanto, fuera del grupo que ha visto tu lenta transición de hombre secular a hombre religioso, y de quienes formularon todas las preguntas sobre tus nuevas prácticas y de hecho parecían interesados en las respuestas. Ahora estas aventurándote mas allá de la zona segura, hacia la frontera final.

En cuanto a mí, este “primer contacto” vino mientras me entrevistaba para un nuevo empleo. Lo que lo hizo aún más difícil fue ¡que era un trabajo que yo realmente quería! En otras palabras, profesionalmente hablando había mucho en juego. Así que tuve que hacer una elección. Uno no tiene que usar kipá para trabajar si esto va a perjudicar su posición. Por lo tanto, tenía una “salida” si yo lo quería. Pero, ¿debo tomar la “salida” disponible?

¿Kipá o no kipá? Esa era la cuestión.

Siempre que tengo estas profundas preguntas morales le consulto a mi esposa. Ella no es sólo más lista y linda que yo, es además mucho más sensata. Como es habitual, tuvo una perspicaz y brillante respuesta. “Bueno -dijo-  si tienes miedo de que a tu posible nuevo jefe no le gusten los judíos o las personas religiosas en general, es mejor averiguarlo en la etapa de la entrevista, y no cuando ya estés trabajando para ellos”.

Y con eso, la decisión fue tomada: kipá”.

 Sigue

Fuente: Dr Asher Meir para Aish latino.