
Tishá B´Av -el noveno día del mes de Av- es más que la destrucción de los dos Templos Sagrados. “Es más una muerte que una destrucción, porque en ese día el mundo cambió irrevocablemente. El mundo sin el Sagrado Templo no es el mismo mundo menos una estructura magnífica. El mundo sin el Sagrado Templo es un mundo totalmente diferente. El Sagrado Templo era la vorágine mística entre los altos mundos espirituales y este denso mundo físico. El servicio del Templo era un elaborado procedimiento místico que mantenía la conexión entre los mundos y su correcto funcionamiento. La Presencia Divina se manifestaba en el Templo y a través del Templo. Cuando se destruyó el Templo, la Presencia Divina palpable se fue de nuestro mundo. Fue una pérdida tan real y tan abrasadora como la muerte”, explican en Aish Latino.
Pero “hay un aspecto esencial en el que difiere Tishá B’Av de la muerte: la catástrofe es reversible. Tal como declaró el Rabino Abraham Isaac Kook: “El Templo fue destruido por odio gratuito (entre los judíos); y puede ser reconstruido sólo a través de amor gratuito”. Amor gratuito significa amar a cada judío, sin importar cuanto él/ella difiera en creencias políticas o religiosas”.
¿Vos cómo establecés tu conexión con Di-s? ¿Vas al Templo? ¿Creés en la división entre el alma y el cuerpo? ¿Y en la posibilidad del amor gratuito?
El texto citado fue extraido de Cómo traer la presencia palpable de Dios de regreso a nuestro mundo.





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