
Para vos, entonces, llegó Morasha Plus.
4 horas semanales de estudio divididas en 2 días. Se entrega una beca de $300 x mes y un certificado de estudio. Para jóvenes entre los 17 y los 28 años. ¡Anotate este año!

Para vos, entonces, llegó Morasha Plus.
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¿Pasaste por el subte? ¿Ya viste la nueva campaña del Museo del Holocausto de Buenos Aires? Te contamos de qué se trata en palabras de los creativos publicitarios que la desarrollaron, demostrando que siempre hay espacios para la memoria?
Seis millones representan la cantidad de seres humanos asesinados durante el Holocausto, por el sólo hecho de ser judíos. Siete mil millones a la totalidad de seres humanos que habitan el mundo en la actualidad.
“Con esta premisa se intenta reflejar el alcance que todo acto de odio y discriminación tiene dentro de la denominada ´aldea global´. La violencia ejercida contra cualquier ser humano es violencia ejercida sobre la humanidad toda, sin importar credo o elecciones personales”, informa el responsable de la agencia.
“Muertos y heridos” continúa la línea de “Obras”, difundida en subtes, vía pública, medios gráficos y televisión durante el año pasado, con el lema “un museo, nada de arte”.

Hoy en día las acciones relacionadas con la ayuda solidaria remiten a las donaciones. “Si no me sobra la plata, no puedo ayudar”, es la respuesta de muchos. ¿Alguien se pregunta si está ayudando o siendo solidario en su casa? Quizás la objeción más común sea “nadie allí necesita mi ayuda”.
Pensando cómo aparecen las opciones. “Lo contentos que se van a poner los abuelos si voy a visitarlos todo un día entero”, se ilumina alguno. Darle una mano a un hermano o primo con la tarea o incluso colaborar con una mamá cuando tiene que traer las bolsas del súper también son opciones.
La ayuda colectiva o en una asociación son posibilidades que existen. Sin embargo, el cambio puede empezar por el eslabón más pequeño: desde uno mismo y en su casa. Lo importante es que existan las ganas y la esperanza. Luego eso puede repercutir en otros y extenderse hacia otras actividades que requieran más tiempo y concentración.
Texto producido desde el Programa Pasantías (ver Sobre Nosotros).


Cuando las bandas empiezan a tener temas que ya son clásicos y que el público pide y espera, ¿significa que pasaron a otro nivel? El recital de Rak Banot el lunes en sede Paso demostró que se trata de un grupo ya consolidado. Por supuesto, no faltó la picadita ni el baile, los estribillos cantados en conjunto y las palabras de la Rabanit Jaia Levine, de visita en Argentina y presente en el evento.

Cuando se habla de ayuda social, ¿a qué se hace referencia? ¿Cómo podemos colaborar hoy? Un nuevo espacio para repensar esos detalles que pasamos por alto, imaginando los grandes gestos. Y vos, ¿qué hacés por el otro?
En la historia del judaísmo siempre la solidaridad se destacó por encima de todo bien o mal que tengan las personas, ya que la tzedaka es una encomendación de la Torá. Fue el primer patriarca Abraham quien, para llevar las enseñanzas de Hashem, en una tienda que era dirigida por él mismo, les daba a los viajantes en su paso comida y bebida sin cobrarles ni una moneda. ¿Será que no había, entonces, otras maneras de ayudar y solidarizarse? Si lo pensamos desde la asistencia que se le hace al ser humano en el desierto fue, seguramente, la actitud más adecuada.
En la actualidad se cree comúnmente que la ayuda solidaria consiste en realizar donaciones o visitar un geriátrico. Si nos detenemos a pensar un momento entendemos que la solidaridad puede ser una constante en nuestras vidas: pensar en el otro y en la ayuda que se puede brindar de un modo natural. La solidaridad hacia toda persona que la necesite -desde acompañar en los momentos más difíciles hasta dar una mano cuando el otro menos lo espera- puede ser ese pequeño granito de arena que, sin embargo, nos llena de orgullo y sentimientos; el famoso “yo hice algo que le sirvió a otra persona”. De modo que, muchas veces es en la cotidianeidad cuando aparecen las formas más simples que existen para ayudar. Y va mucho más allá de sentirnos bien con nosotros mismos.


Otro año más la Morá nos abrio las puertas de su casa, y de su Sucá. En verdad no fue ella sola, pero si es la única de la que hay registro. Tardes soleadas y no tanto, charlas y meriendas pasaron estas semanas por esos hogares llenos de vida, historia y reflexión. Agradecemos, una vez más, por dejarnos entrar para compartir esta fiesta.

Las esperamos el lunes 19 en Paso 730 a las 18hs para compartir juntas una actividad especial con la banda Rak Banot. Pueden traer amigas. Exclusivo para mujeres (vale como 2 presentes).

El Rabí Zeeb Mizebrez era, desde siempre, muy pobre. (…) Sin embargo, una sonrisa se dibujaba siempre en su rostro y jamás se lo escuchó quejarse de su difícil situación. Todas las Mizvot (preceptos) que él cumplía, las hacía con entusiasmo. Pero había una Mizvá que era su preferida, que esperaba todo el año para llevarla a cabo, y a la que nadie como él se entregaba: La Mizvá de Arbaá Minim (4 especies). Durante todo el año se privaba del poco pan que tenía para comer, ahorraba moneda por moneda, y juntaba una respetable cantidad que le permitía comprarse siempre el mejor Etrog (citro) de todos los que se ponían a la venta.
Cierta vez, en la víspera de Sucot, iba con su pequeña fortuna a la ciudad de Lebob a escoger el Etrog más bello, con los vendedores más importantes. Éstos siempre reservaban los ejemplares más bonitos, para ofrecérselo a aquel extraño personaje, quien con ropas raídas y viniendo a pie de tan lejos estaba dispuesto a pagar grandes sumas con tal de que se trate de un Etrog sin ningún tipo de defectos. Esa vez, Rabí Zeeb estaba desbordante de alegría: había logrado reunir una cantidad de dinero mucho mayor de lo acostumbrado.
(…) En el trayecto, divisó un grupo de personas agolpadas. Se acercó al lugar y vio que en el medio estaba sentado en el suelo un hombre, sumido en un amargo lamento. Preguntó Rabí Zeeb el motivo de su angustia. “Este Iehudí -le informaron- es un pobre carrero cuyo único medio de subsistencia lo constituye su carreta. Cuando llegó a Lebob, su yegua murió. Y ahora está muy preocupado porque no sabe cómo podrá mantener su hogar, su esposa, sus hijos…”. Se acercó Rabí Zeeb al oído de aquel hombre y le preguntó: “¿Cuánto te piden por un nuevo caballo?”. Cuando el hombre le dijo la suma, sacó inmediatamente su cartera y se la colocó en las manos. “Aquí tienes” -le dijo-, tu problema está resuelto“. Sse dio vuelta y se perdió en la multitud. En vano lo buscó aquel carrero para agradecerle. Con las pocas monedas que le quedaron, compró Rabí Zeeb un Etrog de los más baratos, que apenas servía para decir Berajá (bendición) sobre él. Cuando regresó a su casa su rostro irradiaba una felicidad poco común.
(…) A la mañana del primer Iom Tob (día festivo), Rabí Zeeb tomó con emoción su Etrog, dijo Berajá sobre él y se puso a bailar con él en sus manos con una alegría indescriptible. ”¿Éste es el Etrog del que tanto hablabas?”, le preguntaron. “Este es el Etrog -respondió- más bello y Kasher que haya existido, es la causa de que en la casa de un pobre carrero reine en este Iom Tob la alegría y la felicidad”.
Fuente: Tora.org

“La festividad de Sucot puede ayudarnos a inyectar sentido en nuestro “tiempo improductivo”. Es un tiempo cuando damos un paso atrás en la vida normal y entramos en la sucá, una vivienda que representa una clase diferente de vida. Es un lugar donde volvemos a los fundamentos, y quitamos algunos implementos físicos que nos rodean todo el año. Cuando quitamos todos los extras, podemos concentrarnos en lo que realmente es importante en nuestras vidas. Cuando sabemos lo que realmente importa, la vida se hace demasiado preciosa como para malgastarla, y estamos motivados a hacer que cada momento cuente.
Este Sucot cuando entremos en aquella estructura deliberadamente minimalista, la sucá, concentrémonos en encontrar las partes no esenciales de nuestra vida y convirtámoslas en tiempos productivos, lucrativos, y provechosos”.
por Rab Leiby Burnham para AishLatino.

Un curso para jóvenes de ambos sexos entre 18 y 30 años. Se dictará de manera gratuita en la sede de AMIA (Pauster 633) los martes a las 19. Comienza el martes 13 de octubre y constará de 20 clases.
Para más información e inscripción hay que enviar un mail a Matzavjerum@hotmail.com.
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